Rafael Lindemann, investigador de Rimisp en Bolivia, reflexiona sobre la resiliencia, el diálogo, la sostenibilidad y el enfoque territorial, entre otros aspectos del proyecto Mercados Inclusivos. La iniciativa es co-facilitada por Rimisp, y es financiada por la Agencia de Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI) e implementado por Swisscontact y por la Fundación Profin.

 ¿En qué consiste el proyecto Mercados Inclusivos?

El proyecto Mercados Inclusivos (MI) que inició en el año 2018 busca generar innovaciones en los sistemas de mercado para mejorar las condiciones de vida de familias agricultoras y de población vulnerable, en los territorios del altiplano y los valles interandinos de los departamentos de Postosí, La Paz y Oruro en Bolivia.

Este proyecto parte de una concepción amplia de mercados; no es solamente que la familia agricultora logre comercializar sus productos y sus servicios a consumidores urbanos, sino que también pueda acceder a mercados en términos de servicios financieros y no financieros, tecnologías e innovaciones que fluyen desde las ciudades hacia las zonas rurales.

Mercados Inclusivos aplica diferentes enfoques, el que predomina es el de desarrollo de sistemas de mercados, que busca facilitar alianzas entre diferentes actores para instalar una serie de innovaciones comerciales, tecnológicas, sociales, normativas e institucionales. El fin es que la agricultura familiar tenga mejor acceso a mercados de comercialización, y a la vez, accedan a una oferta mejorada de servicios y de tecnologías que le permitan producir de forma más eficiente y resiliente ante los desafíos del cambio climático.

Un segundo enfoque con el que trabajamos es el de la pobreza multidimensional, es decir cómo logramos un impacto que trasciende lógicas netamente económicas y mejore la calidad de vida de la agricultura familiar. Un tercer enfoque es el de género, que promueve el protagonismo de mujeres en los procesos, las alianzas y en los mercados que facilita el proyecto Mercados Inclusivos.

El cuarto enfoque es el de desarrollo territorial, que, en sintonía con los demás enfoques, busca consolidar redes y alianzas multinivel, multiactor y multisectoriales. Esto implica generar vínculos, y formas de diálogo para transitar hacia sistemas de gobernanza. El reto es que se establezcan mecanismos sostenibles e inclusivos que permitan a la agricultura familiar hacer valer sus visiones y aspiraciones en la toma de decisiones en las que participan diversas entidades públicas, privadas y de la academia.

¿Cuál es el papel de Rimisp en este proyecto?

Rimisp es un socio co-facilitador que está trabajando en una diversidad de intervenciones, en coordinación estrecha con los socios implementadores y co-facilitadores de Mercados Inclusivos. Rimisp facilita la dinamización y consolidación de alianzas y redes urbano-rurales con la perspectiva de asentar innovaciones de mercado, sostenidas por innovaciones sociales e institucionales que hacen uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs).

Con el Banco de Desarrollo Productivo (BDP), el proyecto Mercados Inclusivos (MI) y otros socios están poniendo a prueba sistemas de alerta temprana meteorológica, integrando la capacidad de análisis de datos del Banco de Desarrollo, con datos meteorológicos emitidos localmente por TICs, con conocimientos locales y con información satelital. El fin es que el Banco mejore pronósticos climáticos locales y provean información y servicios que mejore la capacidad de resiliencia de la agricultura familiar ante el Cambio Climático (CC).

En coordinación con la Fundación VIVA, el proyecto MI apoya a un grupo de innovadores de ciudades intermedias y universitarios de ciudades capitales para que desarrollen nuevas tecnologías diseñadas en base a las necesidades y demandas de mujeres rurales y la agricultura familiar.  En el mes de noviembre 2020 por ejemplo, salió al mercado el servicio de automatización de invernaderos, que permite a las agricultoras controlar la temperatura y el riego mediante una aplicación (App) de fácil uso, descargada en sus teléfonos celulares inteligentes.

Con la Plataforma Agrobolsas Surtidas (PAS) y la  Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia estamos desarrollando Apps que facilitan la comercialización de productos y servicios ofertadas, por familias productoras afiliadas a consumidores de la ciudad de La Paz.

¿De qué forma el diálogo ha facilitado la consecución de los objetivos del proyecto Mercados Inclusivos?

Considero que el diálogo juega diversos roles y funciones en el marco de sistemas de mercados sostenibles e inclusivos. Desde la coordinación y logística, al flujo y análisis de información, así como para la concertación y toma de decisiones, el diálogo entre actores diversos es un prerrequisito para que los sistemas de mercado sean inclusivos y sostenibles.

Sin diálogo e intercambio entre jóvenes innovadores urbanos y la agricultura familiar, no sería posible el desarrollo de innovaciones que mejoren la calidad de vida de la población rural. Por ejemplo, se realizaron una serie de intercambios y visitas a campo entre estudiantes universitarios y familias productoras de la PAS. Fruto de este diálogo e intercambio surgieron las ideas de la carretilla eléctrica y el servicio de automatización de invernaderos, que fueron ideas propuestas inicialmente por agricultores y agricultoras.

Sin diálogo e intercambio entre Universidades, entidades financieras, Gobiernos Municipales con agrupaciones de productores y la agricultura familiar, no se podría desarrollar innovaciones tecnológicas para familias productoras; las innovaciones financieras fracasarían y las innovaciones sociales no tomarían vuelo.

¿Cuáles son los principales logros del proyecto hasta el momento?

Este es un proyecto  muy amplio con diferentes socios y con una cartera rica de intervenciones innovadoras. Quizás me gustaría destacar que Mercados Inclusivos ha demostrado una capacidad para adaptarse al contexto volátil e incierto del Covid-19. Sin duda, la visión del proyecto de facilitar procesos y no ser protagonista de los mismos ha resultado útil en juntar actores diversos y entablar diálogo y consenso durante una profunda crisis sanitaria, económica y social que vivió Bolivia durante el 2019 y el 2020.  Mediante plataformas como Zoom, WhatsApp y otras, el proyecto ha logrado rápidamente articular esfuerzos entre al sector financiero, el sector público, las agrupaciones de productores, la cooperación internacional etc., facilitando un flujo de información y espacios de diálogo multiactorales y multinivel importante en un momento tan complejo e incierto.

Como investigador de Rimisp, destaco el hecho que el proyecto Mercados Inclusivos haya logrado facilitar alianzas que tienden puentes y nuevos flujos de información, servicios y productos entre las ciudades y el campo del área de intervención del proyecto. Desde mi perspectiva la iniciativa está trabajando en Macro Territorios donde familias agricultoras dialogan y se vinculan en nuevas formas con consumidores urbanos, y a la vez se conectan con una oferta innovadora de servicios y tecnologías desarrolladas en las ciudades.

 ¿Cuáles son los pasos venideros para el proyecto?

La actual fase del proyecto Mercados Inclusivos concluye en diciembre 2021. En el último año que le queda a esta fase será clave que el gobierno nacional recién elegido y los gobiernos sub-nacionales a ser elegidos en marzo 2021, impulsen las diversas innovaciones promovidas por el proyecto. Esperamos lograr traducir el concepto de incidencia en política pública en procesos sostenibles que den protagonismo a grupos vulnerables y la agricultura familiar logrando que el ingenio académico y empresarial de centros urbanos, vuelquen su atención hacia el campo.

 

 

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