En tiempos de pandemia donde todas y todos debemos cuidarnos de tan nefasto virus que ya ha causado millones de muertes, personas contagiadas y descalabros económicos de proporciones en nuestro continente, hemos también cambiado la forma de relacionarnos y de trabajar en conjunto. Con este desafío, el proyecto Territorios en Diálogo: Inclusión y Bienestar Rural sigue avanzando en los siete territorios de los cuatro países en que está presente.

Esto fue lo que ocurrió en el altiplano en Puebla, México, hace unos días cuando se reunieron de manera virtual diferentes representantes de las comunidades de Calpan, Juan C. Bonilla y Domingo Arenas, convocados por el Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga SJ, de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Puntualmente a las 17:00 de un domingo se lograron conectar, en esta reunión preparatoria para la conformación de la coalición territorial, 28 personas de diferentes rubros, oficios y trabajos: maestros; autoridades tradicionales, campesinos productores de frutales; productoras y procesadoras de chile poblano; estudiantes; promotores comunitarios, ambientalistas y cuidadores del río, además de colectivos comunitarios culturales y asociaciones civiles.

La reunión, que tenía como foco presentar el proyecto al conjunto de actores con los que ya se había tenido reuniones en forma bilateral, también buscó ser un espacio para la reflexión en torno al territorio mismo que habitan, y ser una instancia para explorar la efectividad de esta modalidad de reunión para poder seguir utilizando como forma de trabajo.

En la reunión, que se extendió por más de 2 horas, los adultos y jóvenes –componente vital del proyecto- se habló en extenso y profundamente de las realidades de las localidades de Nextetelco, Ometoxtla Atzalan, Cuanalá y Zacatepec donde se presentan conflictos ambientales importantes como rellenos sanitarios, descargas de aguas negras y contaminación en los ríos; junto a un factor ya existente en la zona, pero que el COVID-19 ha acrecentado: el desempleo.

También, el grupo de trabajo evidenció las fortalezas y oportunidades que tienen como comunidad para conducir el trabajo de la futura coalición que se conforme, en pro de sus intereses. Sus raíces como cultura náhuatl, la organización que ya tienen como comunidades, el trabajo propio que desarrollan en la producción de frutales, hortalizas y flores, junto a los jóvenes que participan de estas tareas, son elementos que pueden conjugar a su favor para lograr sus metas.

La organización y el trabajo de todas y todos, plantearon en el encuentro, es la herramienta central para salir adelante en el altiplano de Puebla, donde se cuenta con alimentos, tierras y agua. Conocer a las personas en los territorios de los otros municipios para hacer trabajo conjunto en el cuidado del ambiente y en beneficio de las comunidades, es también importante, como también lo es participar en las diferentes instancias que se den. Invitar a nuevos actores de la zona, como la iglesia o autoridades municipales, pero siempre promoviendo la autonomía de las personas y de los pueblos, es otro elemento que se dio en el diálogo que se generó en el encuentro.

Finalmente se concluyó la reunión, indicando que se continuaría con las instancias de desarrollo bilaterales que ya se tenían programadas, al igual que con la citación para un nuevo encuentro de trabajo ampliado, de esta misma modalidad.

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