Nuestra oficina en Ecuador y la Secretaría de Productividad del Municipio de Quito firmaron un convenio para diseñar una metodología que facilite el establecimiento de alianzas sostenibles e inclusivas entre los pequeños productores de parroquias rurales y empresas alimentarias.

Uno de los lineamientos estratégicos del Pacto Agroalimentario de Quito (PAQ), impulsado por el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ)  y una amplia plataforma multiactoral en la que participó nuestra oficina en Ecuador, es el establecimiento de cadenas cortas de comercialización directa o con mínima intermediación entre los pequeños agricultores de las parroquias rurales y empresas del sector alimentario. Esta modalidad se enfoca en los negocios sostenibles e inclusivos, de beneficio mutuo, que generen ingresos y rentabilidad para los productores y las empresas y aseguren una mejor alimentación para los habitantes de la ciudad.

En ese contexto, la Secretaría de Productividad del Municipio quiteño y Rimisp suscribieron un convenio para diseñar una metodología que facilite el establecimiento de las alianzas sostenibles e inclusivas, así como su implementación práctica. La puesta en acción será validada, con miras a replicarla en las parroquias rurales del Distrito.

Debido a la situación actual por los impactos de la pandemia del Covid-19,  las oportunidades inicialmente previstas alrededor de los hoteles, restaurantes y cafeterías, se trasladaron a empresas cuyo giro de negocio es la provisión de alimentos para agroindustrias, supermercados o directamente el consumidor final, que han mostrado apertura e interés a conformar alianzas con pequeños productores en territorios de provisión cercanos al mercado de Quito.

Rimisp y la Secretaría de Producción han diseñado una metodología práctica y de rápida implementación que ha permitido sistematizar los elementos más relevantes de las empresas productivas, logísticas, de formalización y en otros ámbitos, así como construir en conjunto con los actores un plan de cierre de brechas, que incluye algunas actividades de capacitación que se han iniciado, tanto de manera virtual como presencial, guardando las medidas de bioseguridad.

La metodología diseñada es parte de un análisis y caracterización de la demanda de las empresas de diversos tipos en el sector de alimentos instaladas en la ciudad. Esta información se contrasta con la oferta productiva, de cada territorio seleccionado; en este caso las parroquias rurales del nor-centro de la capital. De esta manera se identifican oportunidades de negocios, bajo el modelo ganar-ganar que sean viables y se dimensionan las brechas existentes entre las exigencias de la demanda y las condiciones actuales de la oferta. De esta manera, y en conjunto entre productores y empresas  se acuerda  un plan de cierre de brechas, que contará con el apoyo del DMQ y del gobierno parroquial, así como de otros actores del territorio y que sirve de base para el establecimiento de la alianza.

La propuesta se ha aplicado en las parroquias rurales de Puéllaro y Atahualpa, esta última en la que ya se ha avanzado en un acercamiento con ICO Green, uno de los más importantes proveedores de productos agroindustrias. Se han realizado talleres con los productores y diálogo directo entre los líderes de los agricultores con la gerencia de la empresa, con el acompañamiento de la Secretaría de Productividad como articuladores y del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Parroquial para la asistencia técnica de campo.

Los talleres iniciales abordaron la explicación del concepto de cadenas cortas, construcción de confianza entre actores y costeo de la producción y han servido de preparación para el diálogo de los agricultores con la empresa. Se ha confirmado y ajustado las oportunidades concretas de negocios desde el corto plazo y se acordaron los compromisos de próximos pasos para concretar dichas oportunidades, que en un primer momento se centran en productos como la mora de Castilla, el limón Mayer, cebolla larga, pimiento de cuatro puntas, nabo chino y naranjilla para jugo.

Las cadenas cortas son una alternativa viable para negocios sostenibles e inclusivos y la metodología desarrollada en conjunto con el municipio quiteño ha mostrado ser útil, pragmática y versátil para encontrar las oportunidades de negocio, así como las brechas y sus respectivas soluciones.  El proceso aspira a seguir en la dirección de establecer alianzas entre pequeños agricultores y empresas en el DMQ, y para ello se están dando los primeros pasos de un camino prometedor que ayudará a mejorar los vínculos urbano-rurales en el sistema alimentario.

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