Estas regiones del continente son unas de las más impactadas por la pandemia, no solo en la salud, sino también en el crecimiento económico y el desarrollo social, ya que, a la situación actual se le suman una serie de debilidades estructurales, principalmente por la severa desigualdad y los altos índices de pobreza dados en un contexto de crisis de la institucionalidad y, en algunos casos, incluso del estado de derecho.

En ese escenario, la oficina de Rimisp en México y Centroamérica, lideradas por Yuritzin Flores Puig y Celeste Molina respectivamente, tuvieron durante este año la oportunidad de encontrarse en medio de un proceso de redefinición de su hoja de ruta, la cual generó como resultado una planeación estratégica 2021 centrada en la aportación de análisis de recuperación post-crisis en esa subregión.

En conversación con ambas directoras, que cuentan con un equipo multidisciplinario distribuido entre México, Guatemala y El Salvador para un análisis puntual de la zona, dialogamos sobre los desafíos, aprendizajes y logros de este 2020 en que la pandemia nos ha hecho afrontar nuevos retos.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos para el trabajo de Rimisp este año con el tema de la pandemia mundial?

Yuritzin Flores Puig (YFP)

“Desafíos han sido varios. Uno de ellos, no menor, el poder integrarme a la dirección de una oficina en medio de la pandemia y conformar un nuevo equipo de trabajo, que hasta hoy no nos conocemos físicamente. El seguimiento de los proyectos en campo, también se ha presentado como un desafío, aunque las tecnologías de la información y la virtualidad han sido una gran herramienta, el contacto y visitar los territorios permite tener otra mirada.”

Celeste Molina (CM)

“Para mí hubo dos grandes desafíos: el primero fue el de habituarse a la nueva realidad y encontrar un equilibrio entre el espacio de trabajo y el trabajo de la casa. El segundo fue el de modificar los planes de trabajo, pues teníamos varias actividades previstas para realizar en terreno que tuvieron que adaptarse y reprogramarse, pero que nos ha permitido igualmente seguir avanzando con otras formas de trabajo que quizás no habíamos explorado anteriormente.”

¿Qué experiencias y aprendizajes dejaron los nuevos proyectos 2020 desarrollados en Rimisp México y Centroamérica?

YPF: “Cada proyecto tiene su propia dinámica y ritmo, pero sobre todo sus tiempos, especialmente cuando trabajas con otros, ese es uno de los principales aprendizajes.  También ha sido trabajar en la virtualidad y conectar con otros mediante las TICs.

Un ejemplo de ello, ha sido el Observatorio de Género, Mujeres y Territorios, que a pesar de estar en un punto complicado de la pandemia, siempre el hablar de la situación que enfrentan las mujeres en México y a nivel regional, es un tema de interés y en donde hay mucho trabajo por hacer.

Igualmente ha sido una gran experiencia el iniciar –tanto en México como en Centroamérica- un proyecto como Siembra Desarrollo.Pequeña agricultura y alimentación resilientes al COVID-19 en la virtualidad, pero me parece que un aprendizaje que queda es que ésta tiene un límite y es necesario tener contacto en los territorios, sobre todo, si queremos estar más cercanos a las realidades.

Asimismo, el emprender un curso virtual sobre Metodologías Participativas para el Desarrollo de Capacidades Territoriales con jóvenes provenientes de distintas comunidades del país, que se sobrepusieron a las complejidades de acceso a internet y de recepción de servicios de telefonía; me enseñó que su interés por aprender y generar cambios en sus territorios, es más fuerte.

En cuanto al programa Territorios en Diálogo. Inclusión y Bienestar Rural, me está dejando una grata experiencia, no solo de trabajo, sino de construir visiones tanto en el tema de conflictos en los territorios, como también entender un buen vivir en medio de éstos, y el gran valor de los jóvenes en el campo, que si no se logra visibilizar seguirá haciéndoles invisibles en sus territorios.”

¿Cuáles serán los énfasis o prioridades que les gustaría impulsar este 2021?

CM: “En Centroamérica nuestras prioridades se centrarán en continuar consolidando nuestra agenda de género y territorio, pero incursionando en nuevas aristas, como la del conflicto socio territorial, donde tenemos pensado comenzar a integrar a Guatemala tanto en el programa Territorios en Diálogo, como en la línea temática de Sistemas Agroalimentarios. Ambas iniciativas se focalizarán en el territorio de Alta Verapaz en ese país.

En la oficina de México, que hemos retomado el trabajo desde mediados del 2020, nuestros tres énfasis y prioridades para este año que prontamente comienza son: sistemas agroalimentarios, jóvenes rurales y género”

¿Cuáles son las fortalezas y oportunidades que ve para la oficina Rimisp este 2021?

YFP: “Una de las fortalezas y al mismo tiempo oportunidad, es la consolidación de un equipo, que además está comprometido con los temas de desarrollo rural territorial, eso ya es estar del otro lado.Oportunidades, visibilizarnos como oficina, avanzar en conformar alianzas estratégicas e iniciar un 2021 con mucho ánimo y positivos de avanzar en los proyectos.

Los proyectos con los que estamos trabajando, dada su temática nos presentan una oportunidad de agenda de trabajo para México, como lo es sistemas agroalimentarios, jóvenes rurales y el abordaje del tema de género en cada proyecto, así como en el Observatorio de Género.”

CM: “La pandemia nos obligó a hacer un proceso de replanteamiento interno, a modo de identificar en qué espacios y áreas de acción podíamos como Rimisp aportar a una mejor comprensión de los impactos que la pandemia está teniendo en los territorios de América Latina. Por ello como Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, creo que podemos aportar mucho, junto con nuestra red de aliados, en la identificación e implementación de estrategias innovadoras para generar dinámicas territoriales más incluyentes.”

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