Etimológicamente, la palabra diálogo proviene del latín dialŏgus, que significa discurso racional, comúnmente entendido como una plática o conversación entre dos o más personas (RAE, 2014), que en ocasiones externan de manera verbal sus ideas o posiciones sobre un tema específico.

El diálogo, es una práctica que tiene una larga data, desde los antiguos griegos hasta la actualidad. En esta práctica, existen algunas imperfecciones derivadas de una diferente interpretación del contenido o conceptos del diálogo, y si no se logran gestionar esas diferencias de una buena forma, entonces se corre el riesgo de un distanciamiento entre los dialogantes e incluso podría llegar a generar un conflicto entre ellos.

En ese sentido, un punto clave del diálogo es aceptar las distintas posturas entre los participantes y en algunos casos que estén dispuestos a modificar sus propias posiciones en algunos temas, y junto con ello, construir y alcanzar acuerdos.

Al vivir en comunidad, el diálogo tiene una mayor significancia, ya que es necesario tener una convivencia sana y pacífica decidiendo que es lo mejor para todos, lo que implica una amplia participación para tratar los asuntos comunes y de llegar acuerdos que requieren escuchar y entender otras perspectivas.  Es a través del diálogo que se impulsa la vida democrática.

Sin embargo, avanzar hacia un diálogo político orientado hacia el desarrollo de los territorios, especialmente los rurales que son los más afectados por la desigualdad y la pobreza, y en el que participen actores desde los distintos sectores y escalas del territorio, no es una tarea fácil.

Desde el año 2010, en Rimisp se ha venido impulsado un fuerte trabajo relacionado al diálogo de políticas mediante una metodología que promueve la discusión y el intercambio de ideas entre diversos actores relacionados al desarrollo rural, registrando importantes avances y resultados en países como Ecuador, Colombia, Perú, México y El Salvador.

Los Grupos de Diálogo Rural (GDR), se han convertido en el principal instrumento de esta metodología, que busca promover y fomentar el diálogo de políticas.  Es a través de los GDR, que se busca la participación de actores de distintos sectores (gubernamental, sociedad civil, sector privado, académico, dirigentes sociales y pequeños/as productores/as, representantes de organismos de cooperación entre otros) que permita un diálogo basado en la investigación y análisis fundamentados, para juntos colocar en la agenda pública temas que sean relevantes y replantear las políticas necesarias para lograr soluciones de largo alcance en los territorios rurales en países de la región.

Se ha considerado como una estrategia apropiada para abordar problemas complejos y multidimensionales como la reducción de la pobreza rural y el desarrollo rural, donde interactúan diversos actores y factores, siendo ineficaces las respuestas parciales, unidimensionales o sectoriales. Estos problemas requieren de respuestas integrales y de políticas públicas de mejor calidad (Fernández, 2017).

El diálogo de políticas se ha convertido en un instrumento de incidencia en países como Colombia, Ecuador, El Salvador, Perú y México en la generación de mejores políticas rurales.  Un elemento central de esta metodología es el vínculo que se ha establecido entre la investigación y análisis de políticas públicas para la toma de decisiones en el desarrollo de propuestas de acciones y políticas en los países en donde se ha implementado.

Es importante destacar que la estrategia de diálogo implementada en los GDR varía de país en país, siendo una metodología flexible que se adapta a los distintos contextos, manteniendo cuatro características: visión política, legitimidad de los actores involucrados en el diálogo, mantenimiento de la autonomía del gobierno y conocimiento basado en investigación. (Fernández, 2012).

De esta manera, el diálogo se ha convertido en una herramienta para promover cambios en políticas y estrategias de desarrollo rural territorial, en donde los GDR se convierten en un espacio oportuno de colaboración entre distintos actores, pero sobre todo generando mejores oportunidades de vida para las poblaciones rurales en pobreza.

El diálogo nos ha permitido avanzar hacia la construcción de procesos más amplios, promoviendo mejoras en programas o políticas de calidad, avanzando hacia una participación en donde más allá de las diferencias se promueva la reflexión, los aprendizajes y visiones conjuntas que generen alternativas o soluciones.

Hoy por hoy, esta metodología sigue siendo parte de nuestros proyectos y del que trabajo que se realiza desde las oficinas de Rimisp, implementándose en Colombia, Ecuador, México, Centroamérica, Chile, Perú y Bolivia.

Referencias:

Fernández, Ignacia et al. (2012). Diálogo de Políticas para el desarrollo rural. Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), 2012, Roma, Italia, 22p.

Lince Campillo, Rosa María. (2012). La Política o el arte de generar y mantener el espacio dialógico: Consideraciones para mejorar la calidad democrática en México. Estudios políticos (México), (27), 75-100

Fernández, Juan. (2017). Una teoría del cambio sobre el diálogo de políticas para el desarrollo territorial. RIMISP, 17p.  

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