La Doctora en Ciencia Social y maestra en Estudios Regionales, Carla Zamora Lomelí, conversó en profundidad con Rimisp sobre los conflictos socioterritoriales en México dada su experiencia en temas de conflicto, acción colectiva, movimientos sociales y sustentabilidad. La investigadora en El Colegio de la Frontera Sur, es además, integrante de la Asociación Civil Desarrollo Económico Social de los Mexicanos Indígenas y del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales.

¿Cree que existen formas de acercamiento entre las partes o los actores en un conflicto, hayan dado resultados positivos?

Pues es complicado, porque hablar de actores en un conflicto es un universo en sí mismo. No podemos reducirlo solamente, por ejemplo, a cuestiones de gobierno y sociedad, que sería como una forma muy, muy sencilla. En realidad, este mapeo de actores, esta diversidad de personas que están inmersas en torno a un conflicto socioterritorial, va desde los propios pobladores, en donde encontrar distintas orientaciones políticas, religiosas, sociales, y, por otra parte, hay operadores del gobierno, de las propias empresas cuando son conflictos por proyectos que tienen que ver con inversión de capital privado.

Entonces, ¿en qué momento se han resuelto ese tipo de conflictos? Pues cuando los afectados, las personas se organizan y apelan por la vía jurídica, apelan a amparos a distintas vías judiciales. Al menos en México, los casos que se podrían llamar resueltos, insisto, se resuelven en instancias judiciales. Usualmente no hay o son muy pocos los casos que se han llevado a consenso o que han logrado acuerdos. Además, existe muy frecuentemente el esquema de corrupción para comprar líderes o para dividir a las personas organizadas y con eso favorecer los proyectos. Entonces hay prácticas muy viciadas por parte de los operadores políticos de gobierno y de las empresas, que han puesto el afán de lograr la imposición de los proyectos. Con este tipo de práctica solo se está “administrando” el conflicto, no solucionándolo.

En ese sentido ¿la consulta previa informada podría prevenir los conflictos o en realidad es sólo es un instrumento para empezar a ver en qué nivel va a estar el conflicto en un territorio?

Debería ser un instrumento que abone a esta forma de consenso. ¿Por qué se crea un conflicto? Porque se imponen los proyectos, se imponen las propuestas sobre un territorio en donde la población no tiene capacidad de decidir sobre el mismo. Un conflicto en términos simples, sucede siempre que hay alguien que detenta el poder sobre bienes o sobre recursos en un territorio. En este caso cuando hablamos de territorio no vamos tanto a dimensiones materiales, paisajística y geográficas sino también a culturales, sociales y simbólicas. Entonces cuando hablamos de conflictos, hablamos de la gente, de las formas de vida que están ahí.

La población debe participar desde el mismo diseño de la consulta. La información debe ser también traducida o debe ser adecuada para que cualquier persona con cualquier nivel escolar y con cualquier visión cultural, pueda realmente decidir de manera consciente para participar en esa consulta. Sino se convierte en un simple ejercicio de legitimar lo que ya se está haciendo.

Debe haber participación más activa que la población en donde se pretende desarrollar cualquier tipo de proyecto que genera conflicto, pero esto generalmente no es algo que tiende a suceder, pues se llega hasta las consecuencias de que explote el conflicto para resolverlo. La consulta si es un medio, es un mecanismo siempre y cuando se aplique como lo dictan las normas internacionales, pero en realidad es muy limitada.

¿Qué papel juega el diálogo en la resolución de conflictos socio territoriales y qué elementos deberían de considerarse para la existencia de este diálogo?

Idealmente, el diálogo deberá ser la manera de resolverlos. Desafortunadamente, en el diálogo las partes involucradas no tienen el mismo poder. Para que exista diálogo tiene que haber condiciones de cierta estabilidad, ya que cuando hay un entorno donde el conflicto haya escalado a un ambiente violento (asesinatos, muertes etc.) aparecen otro tipo de actores más agresivos.

El diálogo va más allá de los objetivos, va más allá de las palabras involucra los acuerdos, entonces ese ambiente a veces no se da porque ya se violentaron algunos derechos, algunas decisiones.

¿Cree que resuelven de manera diferente los conflictos socioterritoriales las personas de distintas generaciones? ¿Cómo lo hacen?

Si hay distintas maneras, también las mujeres tienen una forma particular de llevar sus luchas, normalmente son más aguerridas, van ganando más protagonismo.

Hay diferencias generacionales, por supuesto. Un ejemplo es cuando hay afectaciones a ejidos o propiedades comunales, pues tenemos una población ejidal campesina envejecida en México con poblaciones mayores de 60 años en promedio. Entonces generalmente son los hijos los que llevan a sus padres a las asambleas, pero también toman la decisión por ellos. Estos hijos o nietos son jóvenes que están más activos sobre todo con la promoción y la difusión a través de las redes sociales de los conflictos, dando a conocer sus procesos, las acciones que están haciendo. En este contexto de pandemia, por ejemplo, se han hecho manifestaciones virtuales a través de las redes, para seguir evidenciando este tipo de procesos.

Entonces hay brechas generacionales, brechas tecnológicas, pero al final lo que se está defendiendo es un patrimonio familiar. Y cuando hablamos de territorios de este tipo, entonces lo que está en disputa es un territorio que tiene un significado, que tiene un valor no sólo económico, sino patrimonial y sobre todo afectivo para las personas que lo habitan. Por eso es que, lo mismo están llevando a los papás a las asambleas ejidales para tomar la decisión, como están dando a conocer constantemente lo que está pasando a través de las RRSS, a través de vincularse también con otros actores como aliados o buscar alianzas con otras organizaciones para ir creciendo como movimiento de defensa.

Otra cosa que también suele suceder en el país, es que los actores que están en defensa en los territorios se van articulando con otros grupos, con otras organizaciones y eso también les da, no sólo visibilidad, sino fortaleza para las acciones que hagan en defensa del territorio.

¿Cuál es el panorama que ve de estos conflictos socioterritoriales en México para los próximos años?

La tendencia va a seguir cada vez más en aumento, porque no solamente son proyectos aislados, como decía, todo es parte de un programa de desarrollo nacional que está a su vez alienado con demandas internacionales. Entonces, cuando hablamos, por ejemplo, de la industria extractiva, de la minería, no es una minera que se queda en el país, sino como dicen ciertos autores es “el nuevo imperialismo”.

Mientras siga la dinámica socioeconómica de la acumulación, seguirán existiendo estos conflictos.

Además, no se están desarrollando estrategias, por ejemplo, que contribuya a revertir problemas como el cambio climático. Por el contrario, se trata de seguir maximizando la ganancia para los accionistas, promoviendo la acumulación de capital a través de la extracción de recursos naturales, lo mismo el aire, el agua o cualquier mineral que esté en el subsuelo. Y bueno, pues esta tendencia no se va a revertir mientras sigamos con esta forma de consumo también.

Otro tipo de conflictos es el de controlar un territorio. Y que significa esto, significa controlar a la población, significa que un cierto grupo pueda decidir si llega un proyecto o si se acepta dinero del gobierno o sí se va a votar por determinado partido político. Entonces esos son procesos más internos o más a nivel comunitario que están en disputa y que difícilmente se van a resolver por la vía del diálogo. Ya ha habido intentos y no se van a resolver porque culturalmente hay otras formas de administrar el poder en las comunidades.

Tampoco van a detenerse los conflictos mientras siga habiendo la posibilidad de adquirir un arma en cualquier lugar con facilidad. En México cada vez más y más en las zonas rurales la gente está armada, entonces ese acceso -que promueva formas de violencia- difícilmente podrá hablarse de territorios que estén en paz. Los conflictos serán cada vez más violentos.

 

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