Según el más reciente análisis realizado por el Observatorio de Género Mujeres y Territorio de Rimisp, los territorios urbano-rurales en Colombia presentan grandes desafíos en materia de participación social y política para las mujeres, en cinco dimensiones específicas: participación en elecciones, en partidos políticos, en juntas de vecinos, en cooperativas y en sindicatos.

El Observatorio utiliza información estadística de Encuesta sobre Dinámicas Territoriales y Bienestar (EDBT) 2017-2018, diseñada colaborativamente entre Rimisp, la Universidad Iberoamericana de México y la Universidad de los Andes en Colombia. y las desagrega según sexo, territorio y otras características sociodemográficas. Esta información permite analizar brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, y también entre mujeres que habitan territorios distintos o que tienen características diferentes.

En esta oportunidad, el análisis se centra en territorios rural-urbanos, entendidos como ciudades, pequeñas o medianas, y sus localidades más rurales que, en conjunto, conforman un territorio a raíz de sus vínculos cotidianos. De este modo, el análisis excluye a las grandes metrópolis a los territorios rurales profundos.

Las cifras del Observatorio evidencian, que en los territorios rural-urbanos de Colombia la participación electoral es mayor a la nacional. El 77,6% de los hombres y el 78,7% de las mujeres revela haber participado de la última elección, mientras que el 59,4% de los hombres y el 58,4% de las mujeres asegura votar en todas las elecciones. En general, las mujeres muestran una mayor participación, al menos en las últimas elecciones, lo que coincide con la tendencia a nivel nacional

No obstante, el Observatorio señala que esta realidad tiene matices dependiendo de las características de los territorios en el caso colombiano. “De hecho, se observa que la participación constante en elecciones es mayor en los territorios grandes, es decir, más urbanos. La participación de las mujeres se da en mayor proporción, entre las que residen en territorios rural-urbanos grandes, aunque los hombres participan un 6,1% más que las mujeres.  Esto se debe a que el ejercicio del voto en Colombia está fuertemente afectado por la dificultad de acceso a los puestos de votación, lo que es notoriamente mayor en zonas rurales profundas y/o afectadas por el conflicto” señala el análisis.

Para tener una visión territorial sobre esta situación, conversamos con Lina Buchely, Directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) de la Universidad ICESI en la ciudad de Santiago de Cali (Colombia).

“De acuerdo con el trabajo sobre participación política que hemos realizado en los territorios rural-disperso del municipio de Guapi (Cauca) y Bojayá (Chocó), zonas afectadas históricamente por el conflicto armado, sabemos que la ruralidad en Colombia se caracteriza por ser de más grises que blancos o negros. Las principales barreras que enfrentan las mujeres parar participar en procesos políticos robustos, están concentradas en trabajo de cuidado, al igual que en las zonas urbanas pero maximizado en lo rural. En estas comunidades, el trabajo que desarrollan las mujeres está invisibilizado y, además, se ve afectado por la ausencia de servicios públicos y acceso a salud integral. El que no haya electricidad o acueducto hace que se duplique el trabajo para las mujeres” afirmó la directora de OEM.

Si bien esta es una situación común en las zonas rurales del país, el Observatorio de Género, Mujeres y Territorio de Rimisp, señala que las brechas también son evidentes en los territorios rural urbanos. En lo que se refiere a la participación en partidos políticos, las mujeres no supera el 2% en la mayoría de los territorios colombianos.  Nuevamente, los hombres participan significativamente más que las mujeres, especialmente en los territorios rural-urbanos más grandes.

Una cifra similar se detalla en el Observatorio para la Equidad de la Mujer que lidera Lina Bucheli.  Nos indica “de acuerdo con las investigaciones que hemos realizado, en las zonas urbanas solo el 3% de las mujeres tienen acceso a un cargo de la política formal, pero en la ruralidad esos accesos son nulos. ¿Por qué? Porque en las dinámicas rurales las mujeres organizan las ‘ollas comunitarias’, la convocatoria de las juntas de acción comunal o de los consejos municipales. Estos espacios son liderados por hombres, y las mujeres están a cargo del trabajo del cuidado, de servir los refrigerios, de llevar la agenda y fortalecer vínculos en la comunidad”.

De la misma manera, el Observatorio de Género de Rimisp, señala que los hombres participan más en juntas de vecinos (15,5%) que las mujeres (11,2%) en el total de territorios rural-urbanos y esa brecha se corrobora en todos los territorios independiente de su tamaño. La participación de mujeres en territorios rural-urbanos grandes (14,4%), es mayor que la de las mujeres de territorios medianos (10,5%) y pequeños (6,7%).

Según Lina Bucheli, hay menos diferencias de las que se creen en las brechas de participación en zonas rurales y urbanas. Por lo tanto, propone que en ambos espacios es importante “crear escenarios de reconocimiento, revaloración, reflexión y conciencia donde se destruya la mala mirada o desvalorización que se tiene sobre las actividades de cuidado, bienestar y otras tantas formas de participación que tenemos las mujeres, tanto en lo urbano como en lo rural”.

A pesar de las dificultades, nuevos liderazgos femeninos están ejerciendo en Colombia. Tal es el caso de Francia Márquez, activista de Derechos Humanos oriunda de Suárez, un municipio eminentemente rural en el departamento del Cauca. “Como ella hay muchas mujeres jóvenes que de alguna manera han logrado construir una voz y llevar la realidad de lo rural a escenarios políticos más visibles” concluye Lina Buchely,

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