La pandemia ha sacado a la luz, una vez más, la relevancia y las realidades de las zonas rurales de Colombia, en donde sus habitantes enfrentan desafíos históricos en materia de conectividad y acceso a bienes públicos. En especial, ha sido más latente la vulnerabilidad de los hogares monoparentales que tienen como jefe de hogar, una mujer rural. Así lo revela la más reciente publicación del Observatorio de Género, Mujeres y Territorios de Rimisp, Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

En cuanto a la composición de los hogares de los territorios rural-urbanos de Colombia, las cifras del Observatorio evidencian que, aquellos encabezados por mujeres son, en su mayoría, monoparentales (77,2%), mientras solo un 9,1% de los hogares encabezados por hombres lo son. Adicionalmente, en algunos territorios existen otras particularidades que se deben considerar, por ello la importancia de estrategias de desarrollo con enfoque territorial. Según Leidys Ramírez, licenciada en ciencias sociales y experta en políticas públicas, “en la costa pacífica, incluso existe una particularidad que es la poliginia, un concepto antropológico que tiene unos elementos culturales importantes en esta zona del país”.

Sumado a esto, la presencia de personas de 65 años o más es un 27,8% mayor en los hogares encabezados por mujeres. Del mismo modo, la tasa de dependencia –a saber, el total de personas en edad inactiva (niños y adultos mayores) sobre la población activa del hogar–es un 15,9% mayor en comparación con aquellos hogares liderados por hombres, siendo los hogares más rurales con jefatura femenina, los que presentan la mayor tasa de dependencia (80,5%).

En relación con el acceso al servicio de alcantarillado, se observa que decrece a medida que aumenta la ruralidad y, en particular, gran parte de los hogares de territorios rural-urbanos pequeños no tiene acceso. Mientras en los territorios grandes, 7 de cada 10 hogares encabezados por mujeres tienen servicio de alcantarillado, en los territorios pequeños son 5 de cada 10.

Frente ello, Leidys Ramírez, quien también es candidata a Magister en Interculturalidad, Desarrollo y Paz; considera que la pandemia acentúo la crisis en salud y de conectividad que ya existía en la costa pacífica, pero hizo evidente la resiliencia y la autogestión de supervivencia de la mujer de esta zona y la colombiana en general. “A causa del conflicto armado, hemos tenido que reinventarnos para hacer vida. Además, esta pandemia sacó a la luz las plantas medicinales y todo el conocimiento ancestral heredado desde nuestros ancestros y que estamos viendo como una oportunidad para transmitirlo a las nuevas generaciones” puntualizó la experta en políticas públicas.

De otro lado, el Observatorio también señala que los hogares encabezados por mujeres en los territorios rural-urbanos del país usan entre un 15% y un 18% más el transporte público para acceder a servicios médicos y hospitalarios.  Así también, existe una amplia diferencia en el uso del transporte público entre los distintos tipos de territorios, donde un gran porcentaje de los hogares de territorios grandes lo ocupa frente a una baja proporción de hogares de territorios pequeños. Esto nos alerta sobre el impacto diferencial que tienen para los hogares encabezados por mujeres las restricciones en los servicios de transporte público, propiciadas como medidas de control de la pandemia, especialmente en los territorios más urbanos.

Frente a la vulnerabilidad y oportunidades que la pandemia ha generado en los territorios rurales, Ramírez propone algunas estrategias. “La primera, es pensar el cómo fortalecer la institucionalidad de la familia como núcleo fundamental de la sociedad, a través de la política públicas, dándole importancia al rol que ha tenido la mujer como anidador de vida en todos los aspectos. La segunda, consiste en la formalización de las estructuras económicas informales y el fortalecimiento de garantías de protección, como la afiliación a salud y pensión. La tercera propuesta, es la respuesta institucional que reconozca a las realidades territoriales y organizativas con enfoque étnico que hoy están siendo acentuadas con mayor fuerza en los territorios por causa del Covid. Lo señalo porque es importante rescatar la medicina ancestral, la seguridad alimentaria que se produce en estos territorios y que sea la oportunidad para resaltar el papel que genera el campo para ser el centro de abastecimiento en el país.”

De esta manera, Rimisp continuará aportando información y construyendo espacios de diálogo que permitan contribuir con la reducción de la inequidad de género que enfrentan las mujeres rurales en América Latina.

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