Los indicadores son instrumentos que facilitan la toma de decisiones de política pública, y tradicionalmente, son diseñados desde la academia, los centros de pensamiento técnico y el sector privado, donde las fuentes de información son las estadísticas oficiales o líneas base que levantan los organismos de cooperación. Si bien estos indicadores son importantes para reflejar el progreso de mediano y largo plazo en torno a temas como la pobreza o el crecimiento económico, esta estrategia de medición presenta algunas limitaciones que impiden conocer cambios a escalas más pequeñas pero relevantes para los habitantes en contextos territoriales.

“Los indicadores macro no siempre reflejan lo que las comunidades identifican como factores, aspectos o elementos determinantes en la transformación de sus territorios y esto ocurre porque no se les involucra en su diseño. Al construir métricas de manera participativa y retomar insumos de las comunidades, se identifican los factores que están relacionados con su desarrollo y bienestar, lo cual representa un complemento valioso para comprender sus realidades, y evaluar el progreso o impacto de intervenciones puntuales” señaló Santiago Satizábal, investigador de Rimisp.

Con el fin de desarrollar un conjunto de indicadores de transformación territorial que reflejen las realidades cotidianas de los aspectos valorados por los habitantes de uno los territorios más afectados por la violencia en Colombia, la subregión del Alto Patía y Norte del Cauca; Rimisp ha adelantado un proceso de construcción de indicadores cotidianos con insumos de las organizaciones de la sociedad civil.

A través de los proyectos “Capacidades para la Incidencia” y “Territorios en Diálogo. Inclusión y Bienestar Rural”, que buscan fortalecer las capacidades de las comunidades locales para tener incidencia e interlocución con los tomadores de decisión, se está guiando un trabajo colaborativo de uso y construcción de información útil y técnicamente robusta, que quiere resolver los desafíos con insumos sólidos conceptualmente, como los indicadores cotidianos.

En Colombia, medir conceptos complejos como la construcción de paz y reconciliación en territorios afectados por el conflicto armado es un gran reto. “Solo al reconocer lo que esto representa para las comunidades, es posible medir la transformación territorial y de la misma manera, será mucho más probable conocer el origen o prever la ocurrencia de conflictos socioterritoriales asociados al bienestar, de tal manera que será posible tener una mejor comprensión de ellos y gestionarlos de acuerdo con su realidad” puntualizó Satizábal.

Para nutrir este proceso, Rimisp ha realizado un análisis de las lecturas territoriales de estas zonas del país, en las cuales se obtiene una caracterización en torno a economía del cuidado, participación política y comunitaria, y del medio ambiente. De la misma manera, se han analizado las entrevistas en profundidad realizadas a los actores claves sobre los diferentes significados que puede tomar el bienestar para las personas de la comunidad; eventos o cambios que han afectado la calidad de vida de los habitantes del territorio en los últimos años; y diferencias que pueden existir, por ejemplo, entre la percepción de bienestar que tienen las mujeres jóvenes frente a los demás habitantes.

“Esto se fundamenta en el diálogo entre métodos, es decir, en la construcción de indicadores donde converge el trabajo participativo de metodologías cualitativas con las exigencias propias de las metodologías cuantitativas, lo que permite estandarizar los resultados y comparar con otros territorios que utilicen este tipo de enfoques metodológicos” señala Rodrigo Yáñez, investigador de Rimisp.

Otro aspecto relevante para este análisis en Colombia, es la información recopilada a nivel veredal y municipal con actores comunitarios, gobierno nacional y sector privado en los espacios de participación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). En ellos se recogen las oportunidades, problemáticas e iniciativas de la comunidad, con el fin de tener un contexto y una visión conjunta de lo que se requiere para mejorar la calidad de vida de todos y todas en el territorio, y lograr la transformación del campo colombiano.

De este ejercicio, se espera contar con el diseño, elaboración y medición de indicadores de transformación territorial, construcción de paz y desarrollo que puedan ser medidos y reportados de manera sistemática y regular para visibilizar la experiencia de las personas sobre su territorio.

“Esperamos que el reporte de estos indicadores permita tener una mejor capacidad de monitoreo y comunicación, sobre las condiciones del territorio y sus transformaciones de una manera sistemática, pero que a la vez refleje la experiencia de sus actores “puntualizó Santiago Satizabal.

 

Ingresa tu correo electrónico para recibir nuestros newsletter.

Noticias similares