Mildred Campo considera que el cuidado al medio ambiente junto a la participación de las comunidades, especialmente de los jóvenes, es determinante para apoyar la transformación de su territorio

Ella es representante legal de la Asociación de Productores Alternativos Agroecológicos y de Gestión Ambiental del corregimiento de La Gallera, municipio de El Tambo en Cauca (Colombia). Desde muy joven ha sido promotora del cuidado de los recursos naturales de su territorio. Previamente a la firma del Acuerdo de Paz, la comunidad en La Gallera ha tenido diferentes soluciones a todas las problemáticas que afronta la zona.

En el marco del diplomado “Incidencia comunitaria para la construcción de paz”, realizado por Rimisp, el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali y la Fundación Avina, con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea, se han impulsado herramientas para fortalecer sus capacidades para la incidencia.

¿Cómo surgió la Asociación?

“Esta asociación nació en el año 2003 con el apoyo de Parques Nacionales Naturales, debido a la necesidad que teníamos como comunidades campesinas de organizarnos. Se empezó a trabajar con corredores biológicos, para la protección de fuentes hídricas, a través de sistemas sostenibles para minimizar un poco la ampliación de la frontera agrícola dentro del territorio. Así nace la idea de organizarnos y empezar a trabajar de una forma más sostenible y amigable con el ambiente”.

¿Cuáles son los logros más relevantes que destacaría en estos años?

“Uno de los principales logros fue un convenio que tuvimos con el Centro de Investigación para la Producción de Agricultura en Ambiente Controlado (CIPAC), donde trabajamos un proyecto Eco-andino. Logramos fortalecer la organización en trabajo comunitario en mingas comunitarias y se salvaguardó el cuidado de las cuencas, además de sobresaltar los corredores biológicos de colectividad ambiental.

Posteriormente, se desarrollaron unas escuelas llamadas: “Munchiquito”, donde logramos capacitar a muchos jóvenes para que tuvieran más pertenencia y consciencia ambiental y del cuidado de su zona. También llegamos a sectores donde capacitamos a diferentes comunidades en la producción limpia sin utilizar tanto agroquímico y mitigar la expansión de la frontera agrícola.

Y desde el primer momento en que llegaron los Acuerdos de La Habana, lo trabajamos muy al pie de la letra. De hecho, en el municipio de El Tambo, La Gallera ha sido el único corregimiento que se la jugó desde el comienzo con el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito – PNIS. Somos, en El Tambo, el primer corregimiento en el que este Programa ha podido avanzar.

Hoy tenemos 253 familias que decidieron erradicar su coca, y están luchando con una economía diferente. En este momento estamos trabajando con la Agencia Nacional de Tierras en un proceso de titulación de predios baldíos, para darle la garantía a las familias de que tengan algo propio algún día y puedan mejorar sus ingresos y su calidad de vida.

Se ha logrado firmar 74 acuerdos con Parques Nacionales Naturales y su estrategia de Restauración Ecológica Participativa (REP) con las familias, para un buen vivir. Además, estamos trabajando con una escuela de capacitación de líderes en diferentes campos. También hay un convenio con la Agencia Nacional de Tierras y familias de Parque Nacional Natural Munchique, el cual busca relocalizar 50 familias, que viven dentro de Parques Nacionales, para mejorar sus condiciones de vida”.

¿Cuál cree que es el mayor impacto de este ejercicio que está liderando?

“El mayor impacto: el cambio social. Lograr que nuestras juventudes tengan un mejor futuro, no tanto en lo económico sino también en lo social y en lo ambiental”.

¿Cuál es el aporte de este diplomado a ese gran propósito que tiene con la Asociación para el cuidado del medio ambiente? 

“Para mí, personalmente ha sido muy importante y ha sido de mucho interés porque nosotros en el territorio, si bien traemos un ejercicio, nos hacen falta muchas herramientas, por ejemplo, en participación, en construcción, etc. En este momento tenemos los planes de desarrollo, hemos tratado de estar al día, pero sabemos que la dificultad más grande que tenemos es el desconocimiento total de la forma en cómo está legislado todo”.

¿Cuáles son los mayores retos, cuáles son las cosas en las que todavía hay que trabajar mucho más?, en todos los aspectos.

“En todos los aspectos, como Asociación tenemos una apuesta muy grande con el área que se encuentra en Ley Segunda de 1959. Le hemos solicitado a la Corporación Regional del Cauca, que se nos nombre custodios, campesinos del área, porque acá no hay ninguna entidad ambiental, además de Parques Naturales, que vele por el bienestar de la zona.

Adicionalmente, buscamos que se reconozca el trabajo que se ha estado haciendo desde el 2003 con los corredores biológicos y que las familias sean tenidas en cuenta con un reconocimiento económico complementario para poder desarrollar sus actividades, sin necesidad de ampliar la frontera agrícola”.

¿Por qué Mildred, lidera todo esto?

 “Le cuento que mi papá siempre ha sido parte de la Junta de Acción Comunal y en varias ocasiones ha sido Presidente, y toda la vida nosotros hemos estado en la parte social. Cuando salimos a estudiar, yo apenas logré hacer mi bachillerato, volvimos al territorio y uno cuando sale y aprende algunas cosas y regresa al territorio, se da cuenta de todas las necesidades que hay y lo mucho por hacer”.

 

 

 

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