Ecuador registra una involución en el cumplimiento de la mayoría de los ODS analizados en el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad. La salud, la educación, el empleo y la desigualdad, en suma, son aspectos que marcan una tendencia al retroceso. De acuerdo con los datos del sector público ecuatoriano y del Observatorio Nacional de los ODS, esta tendencia evidenciada por el Informe de Rimisp, se ha mantenido en estos últimos meses.

El 38.1% de la pobreza multidimensional que registró el Ecuador a nivel nacional en 2019 ¹, es mucho más que una cifra. Y también lo es el 71.1% que alcanzan las zonas rurales ecuatorianas. Ambos datos son la evidencia de una situación crítica, en la que los derechos para vivir una existencia digna y con oportunidades de prosperidad parecen alejarse cada vez más de la población, especialmente de los  habitantes más jóvenes de la ruralidad.

De acuerdo con el V Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2019 del Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, el país andino ha mostrado una involución en el cumplimiento del ODS 1 en el período 2015- 2018. En promedio, las provincias ecuatorianas no han logrado reducir la tasa de pobreza y han aumentado el porcentaje de población en situación de necesidades básicas insatisfechas. Este criterio es compartido por el decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), Andrés Mideros, quien en unan reflexión al cumplirse cinco años del acuerdo entre los estados y la ONU, explicó que el cumplimiento de los ODS se enmarca en las metas del Plan Nacional de Desarrollo ‘Toda Una Vida’ 2017-2021 (PND) y entre ellas, la que se refiere al primer ODS y que establece: “Erradicar la incidencia de pobreza extrema por ingresos, reduciéndola del 8,7% al 3,5%.”, se encuentra en riesgo de incumplimiento.

La investigación de Rimisp determina que el Ecuador ha mostrado en la última década una tendencia hacia el aumento de mortalidad infantil con un repunte de una muerte por cada mil menores de un año, en el período 2015-2017. Esto sitúa al país con una tasa de mortalidad infantil en 2017 de 10,9 muertes por cada mil niños menores de un año. Además, esta tendencia al alza se ha identificado en el 70% de las provincias ecuatorianas. En consonancia con esta realidad, el Informe de Avance del Cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible publicado por la Secretaría Técnica Planifica Ecuador, concluye que pese a existir varios avances en el desempeño del tercer ODS, relacionado con la Salud, aún “persisten desafíos en lo relacionado a la reducción de la mortalidad materna e infantil. En este sentido, son esenciales las acciones de fortalecimiento de la red pública integral de salud, tales como la implementación del Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS), a nivel nacional”.

Las brechas territoriales han ocasionado efectos en la prestación de servicios sanitarios en el Ecuador. Sin bien es cierto el crecimiento del número de médicos ha sido rápido y constante, este ha seguido un patrón territorialmente desigual. Por ejemplo, cuatro provincias, Zamora Chinchipe, Napo, Galápagos y Morona Santiago, contaban en 2017 con más de 30 médicos por cada 10.000 habitantes, mientras que las provincias de Santa Elena y Los Ríos reunían menos de la mitad, es decir, menos de 15 médicos por cada 10.000 habitantes. Estas cifras evidenciadas en el Informe Latinoamericano cobran vital importancia en el actual contexto de la pandemia por COVID-19 y podrían explicar las lamentables cifras de contagios y fallecimientos ocurridos con mayor incidencia en algunas zonas del Ecuador, a diferencia de otros sectores.

Este desequilibrio en la capacidad de atención de la salud pública queda de manifiesto cuando revisamos lo ocurrido en marzo pasado, cuando el Gobierno ecuatoriano debió contratar 497 médicos, destinar $69 millones para la compra de medicamentos, insumos y equipamiento para la protección del personal sanitario. La capacidad instalada del sistema de salud pública y de la seguridad social en la ciudad de Guayaquil (provincia del Guayas) tuvo que incrementarse en 306 camas de hospitalización normal, 162 puestos de Unidades de Cuidados Intensivos y 249 respiradores. A estas adquisiciones se deben añadir los esfuerzos realizados desde varias iniciativas privadas y de la sociedad civil, que han fortalecido al sistema de salud pública en el Ecuador, quedando en evidencia que este ODS es posiblemente uno de los más rezagados, en el estado ecuatoriano.

Las tasas de matrícula en educación secundaria, tema de interés central en el marco del Informe Latinoamericano, que pone el foco en la situación de la juventud rural, concluyen que la cobertura total en el nivel de enseñanza secundaria, está mucho más lejos de alcanzarse en prácticamente todos los países analizados. En el contexto regional, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia se sitúan en un punto intermedio con promedios de tasas de matrícula que oscilan entre el 66% en Ecuador y el 86% en Bolivia. Situación que parece agravarse en los últimos meses, como lo demuestra el Observatorio Nacional de los ODS en Ecuador en su Panorama Sostenible Anual, publicado en noviembre 2019, que establece que el cuarto ODS, referente a una educación de calidad, determina una reducción del 5,5% del Presupuesto para la Educación en 2019, en relación a 2018. Actualmente, los años de escolaridad promedio son 10.15, lo que incide directamente en el ODS que analizaremos a continuación: el empleo y especialmente las oportunidades con las que cuentan los jóvenes rurales para conseguir medios de sustento dignos y que tiendan a mejorar su calidad de vida.

El octavo ODS sobre el Trabajo Decente y el Crecimiento Económico analizado por el Informe Pobreza y Desigualdad observa una tendencia creciente hacia la desigualdad territorial en los ingresos de los hogares, el desempleo y el trabajo infantil, en los países analizados. A pesar de que la reducción de brechas territoriales en trabajo infantil no continúa produciéndose, sí se mantiene la tendencia general hacia su reducción.

En Ecuador, la desigualdad se ha visto reforzada por grandes diferencias en las tendencias registradas, con un 57% de las provincias que ven reducido el ingreso promedio de sus hogares. La mayor parte de los empleos en este país se encuentran en el sector primario. El 30% de sus provincias tienen a más de la mitad de su población ocupada empleada en este sector. Esta proporción es especialmente alta en las provincias de Chimborazo y Orellana donde aproximadamente siete y seis de cada diez trabajadores, respectivamente, trabajan en las labores del área primaria.

De acuerdo con los datos del cierre de 2019  del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), estas tendencias se mantienen. La tasa de desempleo en Ecuador pasó del 4,10% (2018) al 4,40 en 2019; la de subempleo, del 19,40% (2018), al 20,30% (2019). En tanto que la tasa de empleo adecuado, de 38,90% en 2018, disminuyó al 37,90%, en 2019. Así también se redujo el indicador de porcentaje de personas cubiertas por alguno de los regímenes de la seguridad social pública contributiva disminuyó de 48,0% a 44,4%, entre el 2016 y 2018, respectivamente, según la Secretaría Técnica Planifica Ecuador.

Esta tendencia hacia la desigualdad que se observa en el territorio ecuatoriano y que es registrada por el Informe Latinoamericano, es corroborada por el Observatorio Nacional de los ODS. Las últimas cifras que publica sobre el Décimo ODS muestran un dato demoledor: 2% de las familias posee el 90% de las grandes empresas. El documento de este Observatorio concluye claramente que en Ecuador,  “no hay igualdad de oportunidades, si hay desigualdad en las personas desde el primer momento de vida”. Una realidad que resulta poco prometedora para los jóvenes rurales y es hacia quienes Rimisp dirige su mirada y sus esfuerzos, con iniciativas surgidas en el Proyecto Jóvenes y Territorios. En el núcleo del Grupo de Diálogo Rural de Ecuador (GDR-Ecuador) germinaron y se fortalecieron iniciativas como la Red Nacional de Jóvenes Emprendedores Rurales (Renajer)  y el diseño del Sello del Bachillerato Técnico. Ambos logros se encaminan al mejoramiento de las condiciones de vida de la juventud rural, con énfasis en sus principales preocupaciones: la educación y el empleo.

 

 

 

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