La directora ejecutiva de Rimisp, Ignacia Fernández, se refirió a los principales desafíos que ha enfrentado la institución durante la pandemia; los aprendizajes de los proyectos que se ejecutaron este año, y las fortalezas y oportunidades que se vislumbran para el 2021, a partir de todo lo aprendido este año de crisis y confinamientos por la pandemia del COVID-19.

 Para Fernández, los mayores desafíos para el trabajo de Rimisp en el contexto de pandemia, fueron dos: “Uno que es de carácter interno, pero no menor, que fue reorganizar todo el trabajo en el marco de la incertidumbre del confinamiento, del no trabajo presencial, de manera tal de asegurar la organización y la comunicación interna, sobre todo, que terminó finalmente siendo una oportunidad para una mayor relación y cercanía entre las distintas oficinas, que pasaron a estar todas conectadas en la virtualidad”.

El segundo desafío que identifica la directora ejecutiva, refiere a la adaptación del trabajo de Rimisp en los territorios, “con comunidades, con actores locales, a un contexto donde la posibilidad de ese trabajo estaba ciertamente muy limitada, y donde además muchos de los actores con los que nosotros trabajamos no cuentan con los medios ni con las condiciones de conexión adecuados para transformar el trabajo en un trabajo virtual”.

La doctora en Sociología indica que esta segunda dificultad no solo recaía en problemas de conexión, “sino que también hábitos, y en el fondo una cultura de trabajo vía online, en vez de presencial, en un contexto donde el diálogo, el tipo de intervenciones que nosotros realizamos, requieren mucho de generar confianza y mucho de ponerse de acuerdo. Entonces ese ha sido un desafío bien crítico: cómo empoderar y generar capacidades en los actores para poder relacionarse a través de estos medios”.

Así todo, Fernández cree que ese desafío, de capacitar en el uso de las nuevas tecnologías, “también es un desafío que en el largo plazo va a dejar resultados de aprendizajes positivos para nosotros, pero también resultados importantes para las comunidades, en el sentido de un mayor avance y empoderamiento en estos temas tecnológicos que cada vez son más usados y necesarios”.

Aprendizajes que dejó el 2020

La directora ejecutiva de Rimisp también detalló los aprendizajes que han dejado los proyectos ejecutados este año:

“Los dos principales proyectos que hemos estado trabajando este 2020 han sido Territorios en Diálogo y Siembra Desarrollo. Pequeña agricultura y alimentación resilientes al COVID-19. Siembra Desarrollo es un proyecto que surge este año, justamente en el marco de la pandemia, por un llamado de respuesta rápida de IDRC a presentar propuesta en este sentido: cómo la pandemia está impactando en las condiciones de vida de la población, en nuestro caso, de los agricultores familiares y de los sistemas de alimentación, sus formas de alimentación”, explicó.

“Ahí estamos recién terminando las primeras etapas de investigación, entonces, el aprendizaje se deriva de esta capacidad de respuestas en muy corto plazo y de adaptación de nuestras agendas a las necesidades que impone el contexto. Ninguno de nosotros imaginábamos en marzo, o en enero, que las condiciones de este año iban a ser las que fueron, y así todo el aprendizaje principal de este proyecto, en este contexto, es haber sido capaz de adaptarnos fuertemente, y responder en los tiempos y las formas, con un proyecto súper atractivo que nos tiene muy entusiasmado para los próximos años”.

Otro de los proyectos desarrollados por Rimisp este 2020 fue Territorios en Diálogo. Inclusión y Bienestar Rural. Para Fernández, el principal desafío de esta iniciativa ha sido “el de virtualidad para trabajar en procesos de diálogo, en formación de coaliciones, etc”.

No obstante, afirma que “lo hemos ido sorteando con éxito, gracias a la súper capacidad de innovación y el compromiso de nuestros socios locales en los distintos países, que se las han ingeniado para generar estrategias semivirtuales, semipresenciales, en la medida que las restricciones lo permiten. También ha sido un tiempo para incorporar otras actividades que teníamos inicialmente pensadas, como un curso de formación sobre temas territoriales y de empoderamiento”.

La investigadora también destacó otros proyectos, desarrollados por Rimisp a lo largo del año. Por ejemplo, un proyecto con la FAO sobre temas de género para la aplicación de una herramienta de género en Chile y en Guatemala. “Ahí aprendimos muchísimo sobre las necesidades de empoderamiento de las mujeres y sobre el tipo de acciones que la política pública requiere fortalecer para un ejercicio más equitativo y transversalizando los temas de género en sus acciones dirigidas hacia las mujeres rurales”, señaló.

La directora ejecutiva además se refirió a los aprendizajes que ha dejado un “proyecto pequeño pero muy atractivo e interesante para nosotros, que ha sido un proyecto que estamos realizando para Grupo Educativo en la comuna de Lanco (Chile), evaluando la asistencia técnica que ellos prestan al municipio sobre la implementación de una política de infancia y juventud que desarrollaron”.

Esa iniciativa, “nos ha permitido muchísimo aprender sobre cómo los niños, niñas y jóvenes perciben su bienestar y sus expectativas, así como las capacidades, las oportunidades, que los propios equipos, en este caso el equipo de gestión comunal, el municipio de Lanco, ha debido enfrentar para hacerse cargo de la implementación de un proceso como este”.

Oportunidades que trae el 2021

Finalmente, Ignacia Fernández comentó sobre las fortalezas y oportunidades que se avecinan para Rimisp, en este 2021.

“Me parece que el aprendizaje que nos deja este 2020, de la crisis, de la pandemia, es sin duda complejo, difícil, lleno de desafíos para 2021 y, probablemente, para varios años más, pero puede ser también una oportunidad -y para nosotros sin lugar a dudas es una prioridad- avanzar en la generación de sistemas agroalimentarios más sostenibles, cómo también recuperar los ritmos de incorporación de las mujeres a los mercados del trabajo, o a los propios procesos de empoderamiento de ellas, y de alguna forma también de los jóvenes”, señaló.

Además, recalca la importancia de “recuperar lo que se ha perdido, pero hacerlo de una manera más sostenible, más inclusiva, y ahí yo creo que hay que hacer propuestas, generar mucha evidencia, pero sobre todo estar muy alertas y ser muy cautelosos respecto de asegurar que la urgencia de determinados procesos de crecimiento, de regeneración de ingresos y actividad económica, no pongan en riesgo otros objetivos, como los objetivos de sostenibilidad ambiental, de inclusión social, como los que Rimisp promueve y se interesa”.

Sobre este punto, la directora ejecutiva de Rimisp señaló que “nosotros creemos que es perfectamente posible y viable hacer las dos cosas al mismo tiempo: hacerlo de manera participativa y con mucho diálogo. Pero es importante que nosotros y otras organizaciones, que tenemos la misma confianza y percepción, estemos pendientes y alertas sobre esto, para asegurar procesos de recuperación que muy probablemente van a ser largos, pero que tengan este sello de inclusión y sostenibilidad al que estamos haciendo referencia”.

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