Colombia es el tercer país con menor participación electoral en Sudamérica, seguido por Chile y Venezuela (IDEA, s.f.). La participación electoral se ha movido históricamente entre el 40% y un poco más del 50%, con auges y caídas, llegando al 53,4% de participación en 2018 (IDEA, s.f.). En las mismas elecciones, el 55,2% de las mujeres habilitadas para sufragar lo hicieron frente a un 51,6% de hombres (ONU Mujeres, PNUD e IDEA, 2019). Por otro lado, la participación en sindicatos es la más baja en comparación a Chile y México, donde solo un 9,5% de los empleados se encuentra afiliado (ILO, s.f.).

Las cifras de este Observatorio nos muestran que en los territorios rural-urbanos de Colombia la participación electoral es mayor a la nacional. El 77,6% de los hombres y el 78,7% de las mujeres revela haber participado de la última elección, mientras que el 59,4% de los hombres y el 58,4% de las mujeres asegura votar en todas las elecciones. En general, las mujeres muestran una mayor participación, al menos en las últimas elecciones, lo que coincide con la tendencia a nivel nacional (ONU Mujeres, PNUD e IDEA, 2019).

La participación electoral no es la misma en todos los territorios. De hecho, se observa que la participación constante en elecciones es mayor en los territorios grandes, es decir, más urbanos. Esto se condice con el hecho de que el ejercicio del voto en Colombia está fuertemente afectado por la dificultad de acceso a los puestos de votación, lo que es notoriamente mayor en zonas rurales profundas y/o afectadas por el conflicto (Ávila, 2017). Estas situaciones afectan especialmente a las mujeres (ONU Mujeres, PNUD e IDEA, 2019).

Con respecto a la participación en partidos políticos, esta llega a niveles muy bajos, no superando el 2% para las mujeres en la mayoría de los territorios. Los hombres participan significativamente más que las mujeres, especialmente en los territorios rural-urbanos más grandes.

La participación en juntas de vecinos también presenta brechas negativas para las mujeres, quienes participan menos que los hombres para todos los territorios. Además, existe una fuerte relación entre participación y ruralidad, donde las mujeres participan mucho menos en los territorios más pequeños. Esta situación es compleja en tanto la participación en organizaciones sociales suele estar asociada no solo a mayor participación cívica de las mujeres, sino también a mayores redes de apoyo.

La densidad sindical encontrada en nuestra encuesta (2,4% hombres y 1,5% mujeres) es muy baja en comparación a la existente a nivel nacional (9,5%). En cualquier caso, se aprecia una brecha que favorece a los hombres por sobre las mujeres, y que es significativa para los territorios medianos y pequeños.

Una situación similar se puede observar en las cooperativas. En este caso, mientras que para los hombres la participación es muy baja y tiende a disminuir con el tamaño de territorio, para las mujeres es aún más baja, y relativamente constante (en torno al 1%) en cualquier territorio.

Referencias

Ávila, Ariel (22 de agosto, 2017). “El voto rural y la participación política”. Fundación Paz y Reconciliación. https://pares.com.co/2017/08/22/el-voto-rural-y-la-participacion-politica/

Institute for Democracy and Electoral Assitance. (s.f). Voter turnout database. Disponible en: https://www.idea.int/data-tools/regional-entity-view/LAC/40

International Labour Organization. (s.f). ILOSTAT. Disponible en: https://www.ilo.org/shinyapps/bulkexplorer47/?lang=en&segment=indicator&id=ILR_TUMT_NOC_RT_A

ONU Mujeres, PNUD e IDEA (2019). “Colombia: la hora de la paridad”. Disponible en: https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2019/09/atenea-colombia-hora-de-la-paridad