Según la publicación «Estrategias colaborativas para el abordaje de conflictos: espacios de diálogo en México, Perú, Colombia y Guatemala», elaborado por Rimisp, el manejo de conflictos, «no se agota en la implementación de un mecanismo o modelo de diálogo».

«Se desencadenan conflictos a los que las instituciones públicas tienen que dar respuesta, para poder gestionar una resolución y poder atender las demandas y necesidades de la sociedad civil. De esta base surge la idea de observar los instrumentos que emplean las instituciones públicas de diferentes países para afrontar los conflictos que se presentan en un territorio», explicaron Saioa Álvarez y Karla Castillo, autoras de la publicación.

En función de lo anterior, el documento recogió las estrategias colaborativas utilizadas para prevenir o gestionar los conflictos, en México, Perú, Colombia y Guatemala.

«El empoderamiento de los actores históricamente desplazados es necesario para poder abrir un espacio de diálogo, en el que todas las demandas de los interesados sean abordadas», destacaron como hallazgo. Y en esa línea, se concluye que los espacios de diálogo, surgidos a partir de una presión ejercida sobre una institución, pueden promover cambios y empujar a las instituciones a reformar políticas estatales.

Asimismo, destaca que «la gestión de conflictos no se agota en la implementación de un mecanismo o modelo de diálogo, sino en la combinación de diferentes estrategias», entre las cuales se encuentran espacios de diálogo, pero también medidas de presión, de parte de las comunidades. De parte del Estado, que actúa cuando el conflicto ha escalado, «las medidas de tipo preventivo, como la consulta previa y las mesas de desarrollo, en la práctica son empleadas como estrategias de gestión de conflictos», agrega.

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