La educación rural en el Ecuador requiere de transformaciones profundas e integrales, puesto que el planteamiento con el que se estaba aplicando, en vez de contribuir a que los jóvenes permanezcan en el campo, se había convertido en un factor que los hace migrar hacia las ciudades. Uno de los principales aportes del Proyecto Jóvenes Rurales y Territorios: una estrategia de diálogo de políticas fueron los diagnósticos sobre la realidad de la educación en el campo ecuatoriano, las soluciones y procesos que se concretaron para lograr estos cambios.Ecuador boletin enero 2020

Las conclusiones a las que se llegaron abrieron un camino para el conocimiento, la reflexión y las propuestas de un cambio urgente, en consonancia con el desarrollo del medio rural. El Estudio Bases para una Propuesta de Reforma de la Educación Rural, presentado en el Grupo de Diálogo Rural de Ecuador (GDR-Ecuador) del consultor Mauricio Peña reveló las condiciones en las que se habían desenvuelto las actividades educativas en la ruralidad hasta 2017.

El director de la oficina de Rimisp en Ecuador, Ney Barrionuevo, explica que esta investigación determinó un desfase entre la oferta actual de la educación técnica rural respecto a las demandas del desarrollo tanto a nivel de los territorios rurales, como en general del sector agropecuario en el país. “Tal desfase se evidencia en contenidos, con mallas curriculares que no dan cuenta de las innovaciones tecnológicas del agro ni de la diversificación de las actividades en la ruralidad, también en la obsolescencia de los equipos e infraestructuras educativas, pero sobretodo en metodologías excesivamente teóricas, que no utilizan a los territorios rurales como laboratorios de aprendizaje, así como un escaso contacto con los actores locales, tanto de los gobiernos descentralizados como con empresas privadas que operan en los territorios rurales”.

De su lado Mauricio Peña enfatiza en que su trabajo demostró una dramática desvalorización de lo rural. Peña menciona que los padres “no quieren que sus hijos sufran lo que ellos sufrieron y por eso insisten en que sus hijos vayan a la ciudad, a estudiar allá”.  Esta crisis, “no de forma, sino de sentido, en la educación rural ecuatoriana”, se caracteriza porque está diseñada desde parámetros sociocéntricos, al no considerar la diversidad de la ruralidad; urbanocéntrica, ya que transmite valores urbanos y etnocéntricos, al auspiciar un estilo de vida homogéneo, que no considera las particularidades del agro.

Estas debilidades no solo han afectado a la calidad del proceso educativo, ya que apenas el 31% de los bachilleres técnicos obtienen un cupo de ingreso a la Universidad, según las estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Educación del Ecuador (Mineduc).

Esta Secretaría de Estado, a través de la Subsecretaría de Educación Técnica e Inclusiva y la Coordinación de Bachillerato Técnico, ha sido parte del GDR-Ecuador. Y a raíz de su presencia en las reuniones del Grupo se establecieron vínculos, que permitieron que la versión original borrador de la Estrategia Nacional de Educación Técnica del MINEDUC sea presentada al  interior Grupo. “El aporte del GDR estableció la necesaria diferenciación de lo rural;  se ha logrado visibilizar a los colegios técnicos rurales, introducir cambios en el texto para un tratamiento diferenciado, el diseño del mecanismo de funcionamiento del Sello del Bachillerato Técnico (Sello BT), como un reconocimiento a las empresas privadas que se comprometan y establezcan alianzas con el sector privado. Otro rol del GDR ha sido dar voz directa a los jóvenes rurales a través de la Red Nacional de Jóvenes Emprendedores Rurales (Renajer), en la interlocución con el Mineduc, así como poner en contacto al Ministerio con gremios del sector privado, dispuestos a colaborar con la educación técnica rural”, señala Ney Barrionuevo director de la oficina de Rimisp en Ecuador.

La Renajer y sus integrantes han jugado un papel muy importante en estos procesos emprendidos por Rimisp y la cartera de Educación. Tanto como informantes en los estudios, como por su participación, inquietudes y propuestas en el diálogo, realizadas directamente a las autoridades del Mineduc y del Ministerio de Agricultura (MAG).

Una distinción que avala la articulación entre los conocimientos y la práctica

 Amalia Núñez es una joven y dinámica emprendedora rural. Como coordinadora de los emprendimientos de productos procesados de la Renajer ha asistido a varios diálogos del Grupo. Sus mayores preocupaciones sobre la calidad de la educación que se imparte en la ruralidad, está relacionada con las titulaciones técnicas que se obtienen en este tipo de bachilleratos ¿Puede un tecnólogo continuar sus estudios o tener facilidades para acceder a la Universidad, después de graduarse como bachiller?, es su duda.

De su lado William Abad, joven emprendedor del oriente ecuatoriano, cree que una formación que fusione la teoría con la aplicación de los conocimientos es fundamental. “Se requieren prácticas en el campo, porque ahí los jóvenes aprendemos más y nos enamoramos de la tierra”, indica.

Y justamente, el Sello BT es una herramienta creada por el Mineduc, con la asesoría de Rimisp,  que transita por el camino del aprendizaje presencial. Es un reconocimiento a las empresas privadas y públicas que operen en los territorios rurales y que establezcan acuerdos de colaboración con los colegios técnicos. En un principio se diseñó desde la perspectiva de los colegios técnicos agropecuarios, pero en la práctica el mecanismo es versátil para otro tipo de colegios en otras actividades como industria, contabilidad, informática, turismo, gastronomía. Tiene por objetivo fortalecer la motivación de los docentes y estudiantes, acercarles las nuevas tecnologías, estimular la donación de equipos, fomentar pasantías y giras prácticas, desarrollar capacidades en emprendimientos y agronegocios, facilitar oportunidades de empleo al finalizar los estudios.

Cuenta con tres categorías: oro, plata y bronce, que se otorgan de acuerdo con el nivel de involucramiento de las empresas. Esta participación puede ir desde charlas, pasando por parcelas demostrativas, hasta pasantías y donaciones. “El Mineduc ya ha registrado el sello ante el Instituto de Propiedad Intelectual y lo ha presentado en un acto oficial con el vicepresidente del Ecuador, Otto Sonnenholzner, en Quito y con el presidente de la República, Lenín Moreno, en un colegio técnico de Cayambe”, manifiesta el Director de la Oficina de Rimisp en Ecuador.

La apuesta de Rimisp por las transformaciones en la educación del Ecuador, enfocadas en el medio rural, continúa. El Mineduc ha invitado al equipo técnico a ser parte del foro público-privado denominado Contrato Social por la Educación Siglo XXI, que se constituirá en el espacio indicado para darle seguimiento a la incidencia sobre las propuestas en educación técnica rural y otros temas más amplios de la formación profesional de nivel medio.

Además, existe un gran interés de parte de la oficina en este país en interesa seguir apoyando al Ministerio para la implementación del Sello BT, acercando a empresas privadas y gremios de productores, que han sido participantes en el GDR y que ya han mostrado su interés por ser parte de este esfuerzo articulado.

 

 

 

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