Miguel Albacete, investigador de Rimisp, adelantó los resultados del Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad, que será publicado en marzo de este año.

En marzo de 2020, Rimisp publicará su 5to Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad. En esta edición, la publicación ilustra cualitativamente 6 casos de éxito sobre la inclusión de las y los jóvenes rurales en el desarrollo económico de sus territorios. No obstante, da cuenta de cómo persisten las brechas territoriales en El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y México.

“El informe lleva muchos años constatando esta desigualdad territorial”, dice Miguel Albacete, uno de los coordinadores de la publicación. Para Albacete, investigador de Rimisp, la persistente desigualdad en Latinoamérica se explica porque “las políticas públicas no están dirigidos a las áreas rurales y, cuando lo están, no están hechas ni con un enfoque rural ni participativo”.

Sobre los casos de éxito, para la incorporación de los jóvenes en el desarrollo económico de sus territorios, ¿consideras que existe un elemento común que potencie su inclusión?

En realidad, no existe un solo un factor que contribuya a la inclusión económica de los jóvenes. Ese es uno de los resultados principales. Hay muchos factores que pueden incidir: vemos la capacidad de los jóvenes de organizarse y buscar las condiciones que les sean más favorables. También, la conectividad con ciudades cercanas, que les permite obtener mayores niveles de educación, sin tener que migrar y abandonar sus zonas rurales de origen. Hay una serie de casos que demuestran que, a través de distintos mecanismos de pertinencia local y territorial, se logra incluir a los jóvenes.

¿Qué otros resultados destacarías del informe?

La primera conclusión a nivel general es que la región Latinoamericana sigue siendo al día de hoy una región muy desigual territorialmente. Este mensaje principal viene en cada uno de los informes; no vemos que se consiga disminuir las desigualdades. Entonces, vemos que no da igual dónde se nace. Las oportunidades que un joven tiene de vivir en condiciones dignas dependen mucho del territorio en el que nazca.

¿Por qué es perjudicial para los jóvenes la exclusión territorial?

Normativamente la exclusión no es algo tolerable. Debemos aspirar a que todos tengan las mismas oportunidades, independientemente del género, grupo población, o territorio al cual se pertenezca. Un territorio no tiene que actuar como obstáculo al desempeño de una vida plena, sino todo lo contrario. Por otro lado, vemos que los jóvenes pueden contribuir a la transformación de sus territorios. Hay un patrón común: la mayoría de los territorios rezagados tiene una mayor proporción de población joven. Entonces, la incorporación de los jóvenes, es un factor crítico a la hora de abordar el desarrollo de los territorios.

¿Cuál es el tipo de desarrollo que propone Rimisp?

Gran parte del enfoque territorial, y del desarrollo territorial, va por reconocer la idiosincrasia de cada uno de los territorios, sus recursos, limitaciones, desafíos y oportunidades. El desarrollo y la concepción de desarrollo es una concepción política, en tanto que depende de los habitantes del territorio. Nosotros no vamos a ir a un territorio a decirles cómo se tienen que desarrollar, o qué es el desarrollo. En esta línea, el programa “Territorios en Diálogo. Inclusión y Bienestar Rural” recientemente iniciado en Rimisp parte de empoderar una coalición territorial, de actores, para que ellos, basados en el diálogo, definan qué es el desarrollo de sus territorios, como lo entienden y hacia dónde quieren avanzar.

¿Cuál es la relación entre ese programa y esta publicación?

Esta publicación, que se lanzará a fines de marzo de este año, con enfoque en la juventud rural, ve que efectivamente la inclusión económica de los jóvenes rurales es desafiante porque existen diferencias con sus pares urbanos, y también con los adultos. Por otro lado, el informe lleva muchos años constatando la desigualdad territorial. Entonces, “Territorios en Diálogo” aborda estas dos cosas: establece coaliciones territoriales, que sean capaces de dar respuesta para revertir dinámicas de desarrollo basadas en la exclusión; y también apunta a la inclusión de los jóvenes, para dar respuesta a su exclusión en la toma de decisiones de los territorios.  “Territorios en Diálogo” es el producto de una línea de investigación sobre la desigualdad territorial, y los factores que contribuyen a explicar por qué unos territorios avanzan y otros no, que hemos llevado durante los últimos 30 años. El informe, siendo bienal, es parte de toda esa fuente de conocimiento que Rimisp ha ido generando y que ha llevado a gestar esta apuesta por el programa.

¿De quien es la responsabilidad de que persista la desigualdad en los territorios de América Latina?

En gran medida, de los gobernantes. Los modelos de desarrollo han sido muy centrados en las grandes ciudades. Mucho planeamiento desde oficinas centrales, en las capitales, que han abandonado mucho todo lo que es inversión en territorios rurales. Yo creo que la concentración de la toma de decisiones, de una manera de arriba a abajo, explica en gran medida por qué todo esto es así. Efectivamente, cada territorio tiene desafíos concretos. Muchos de los recursos económicos, y de políticas públicas, no están dirigidos a las áreas rurales y, cuando lo están, no están hechas ni con un enfoque territorial ni participativo.

 

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