La directora de Rimisp para Centroamérica, Celeste Molina, destacó los resultados de un estudio sobre mujeres y migración -desarrollado para ONU Mujeres- los que serán presentados este jueves en la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL.

La migración puede contribuir con el empoderamiento de las mujeres. Ya sea aumentando el acceso a empleos remunerados, como a espacios de formación educativa, el fenómeno migratorio fortalecería a las mujeres en la toma de decisiones independientes.

Este es uno de los resultados del estudio “Empoderamiento económico de las mujeres, territorio y migración en el Triángulo Norte de Centroamérica” que las investigadoras, Chiara Cazzuffi y Celeste Molina, presentarán este jueves en la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL y ONU Mujeres.

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Celeste Molina, directora de Rimisp para Centroamérica

“Migrar sí fortalece el empoderamiento económico de las mujeres, porque normalmente, al regresar (a su territorio de origen), han tenido alguna experiencia de trabajo, y tienen más inquietudes de participar en actividades productivas (…) y de compartir más las tareas reproductivas o de cuidado”, explica Celeste Molina, investigadora y directora de Rimisp para Centroamérica.

Sin embargo, el estudio, focalizado en Guatemala, El Salvador y Honduras, también advierte que la migración puede también exacerbar situaciones de exclusión y vulnerabilidad de las mujeres. Por ejemplo,  en el caso de “las que se quedan, y que tienen un familiar que migra, se les incrementa su carga de trabajo reproductivo”, agrega Molina.

La investigación fue desarrollada por Rimisp, en el marco de un convenio de colaboración con ONU Mujeres, específicamente, bajo el programa Mujeres, Economía Local y Territorio (MELYT), financiado por la Agencia de Cooperación Italiana para el Desarrollo (ACID).

“Nos pidieron hacer esta pequeña investigación porque en los temas de migración (…) no hay suficiente investigación sobre qué es lo que está pasando en los territorios de origen, y qué es lo que está haciendo que migren tantas mujeres”, detalla Molina.

De esta forma, el estudio caracteriza a los territorios «expulsores de mujeres»y aborda los casos de aquellas mujeres que han migrado y retornado; las que decidieron no migrar; y las que reciben remesas (de familiares que sí migraron). Para ello se aplicó una metodología cuantitativa, utilizando datos de censos y encuesta de caracterización socioeconómica, así como de políticas migratorias. También se realizaron algunas entrevistas de mujeres en terreno.

Finalmente, el estudio “refuerza la necesidad de tener políticas públicas migratorias que incluyan esta mirada a los territorios de origen, como parte importante para entender el fenómeno de la migración (…) y qué se puede hacer desde la política pública, específicamente territorial, para que se puedan, de mejor manera, atender las causas estructurales de la migración”, remató Molina.

 

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